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Gestación y desarrollo global, ¿quién se beneficia, quién daña? Consideraciones de bioética

Escrito por Analisis Noticias

El debate sobre el tema de la gestación subrogada (un término eufemístico que intenta disimular la realidad de una mujer que se ofrece a llevar un embarazo a cambio de dinero) está en el ámbito político y social global (véase HERE).

Gestación gestacional desarrollo mundial de gestación subrogada

Como resultado de la legalización de la gestación subrogada en varios estados americanos y la creciente práctica de la gestación subrogada en el extranjero — ahora sin necesidad de que la pareja viaje (lea sobre la gestación subrogada en China AQUÍ)ya que pueden enviar sus gametos desde su propio país (ver AQUÍ)a clínicas de fertilidad en el extranjero — es necesario analizar por qué las parejas (o de hecho las personas solteras) podrían elegir esta ruta y sus aspectos bioéticos más relevantes. Hemos señalado la magnitud del negocio en juego, lo que representa una razón económica para permitir esta práctica y contribuir a su normalización gradual. También está respaldado por otros grupos de presión movidos por sus propios intereses, y en muchos casos por reclamos de minorías que se consideran desfavorecidas por la legislación actual de la mayoría de los países que prohíbe esta práctica.



Los más firmes partidarios de la legalización de los “vientres de alquiler” son los grupos LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales), contra ciertos movimientos feministas que abiertamente se oponen a ella porque lo consideran una violación de la dignidad de las mujeres, y grupos de defensa de la familia, que lo clasifican como un ataque a la familia, la unidad del matrimonio, la maternidad, las mujeres y el propio niño.

Mito altruista

Sin embargo, parece que la determinación de los grupos LGBTI, y la ideología de género que también los sostiene, está ganando a todos en el intento de legalizar esta práctica, con la aquiescencia de algunos partidos políticos. Por cierto, la legalización propuesta de esta forma de embarazo, sólo en el caso de que no haya pago financiero, es ingenua e irreal. En los países donde se ha propuesto esta opción, la ausencia virtual de mujeres que aceptan llevar un embarazo altruistamente sigue empujando a quienes buscan esta opción hacia países en los que su legalización implica el pago del “servicio”.


La evidencia científica ha establecido claramente la importancia de la relación materno-fetal en la evolución y desarrollo del feto (véase HERE)y en el establecimiento de vínculos de apego entre madre e hijo que serán vitales en su desarrollo postnatal.


la “incubación” principalbiológica deshumaniza a la mujer y a su hijo

El concepto de embarazo como si se tratara de una mera “incubación” biológica, un proceso de nutrición aséptico, sin más vínculos entre madre e hijo que el desarrollo biológico, es un grave error científico y antropológico que deshumaniza a la mujer y a su hijo, devaluando la dignidad que ambos poseen como seres humanos.

El niño tiene derecho a un padre y una madre

Quedar embarazada, renunciar a sabiendas a la maternidad posterior, no es natural. También es perjudicial para la sustituta, que en muchos casos cambia de opinión después del embarazo, reclamando la maternidad del niño. Además, es un ataque a la dignidad del niño, que tiene derecho a un padre y a una madre, a quien desea conocer, y que debe amarlo y cuidarlo.

La Unión Europea condemns la práctica, pero el desarrollo mundial de la gestación subrogada está en aumento

Pero no sólo nosotros lo decimos. El 30 de noviembre de 2015, el Pleno del Parlamento Europeo, en su Informe Anual sobre los Derechos Humanos y la Democracia en el Mundo y la política de la Unión Europea sobre la materia,declaró que: “Condena la práctica de la gestación subrogada, que socava la dignidad humana de la mujer, ya que su cuerpo y sus funciones reproductivas se utilizan como mercancía. También “considera que la práctica de la gestación subrogada que implique la explotación reproductiva y el uso del cuerpo humano con fines económicos u otro beneficio, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo, estará prohibida y tratada con carácter de urgencia en los instrumentos de derechos humanos”.

Si parece perjudicar a tantos como para soportar tanta presión hacia la legalización, ¿quién realmente se beneficia? Bueno, básicamente, aquellos que consideran la paternidad como un derecho,para beneficio personal, oprimiendo todos los demás derechos de los afectados en el cumplimiento de sus deseos. Estos incluyen, hombres y mujeres que, aunque solteros, exigen la paternidad;

  • parejas heterosexuales con problemas de esterilidad o simplemente hedonismo, lo que las hace evitar los “inconvenientes” del embarazo; Y
  • parejas gay o
  • parejas en las que uno de los miembros es transexual, cuyas relaciones sexuales son por su propia naturaleza estériles.

Sin embargo, es este último (representado por colectivos LGBTI) quien parece ser uno de los principales protagonistas de la presión ideológica y mediática en pos de su legalización, muy sensible al deseo de paternidad, y muy beligerante en su defensa, aunque no tanto en lo que respecta a las consecuencias de su decisión para la madre y su hijo. Primero, porque mercantiliza el cuerpo de la madre sustituta, y fractura a su persona debido a la división que implica llevar a un niño que ha decidido abandonar, teniendo que ir en contra del impulso de dar e intimidad que se establece naturalmente entre una madre y su hijo. En segundo lugar, porque el niño está indefenso contra una decisión que le priva del derecho a conocer y ser amado y atendido por la madre que le dio a luz, y a ser llevado por un ser querido.

Madre embarazada “vendió” a su hijo a otra persona con un contrato comercial draconiano

No todos los que argumentan el derecho a la libertad en sus demandas realmente lo defienden. Pagar a una mujer para que lleve un hijo y luego renunciar a él después de su nacimiento, por dinero, apenas parece representar un gran avance en la consecución de los derechos de las mujeres. Tampoco contribuimos al respeto de los derechos del niño, cuya madre embarazada lo “vendió” a otra persona. Esto, sin embargo, es lo más grave, porque se trata del derecho a ser amado por uno mismo, por la persona que lo concibió, llevó, dio a luz y alimentó, que debería haberlo hecho porque lo amaban, porque es digno y merece ser tratado como una persona, y no como un objeto de satisfacción de los llamados derechos de crianza que deben lograrse a toda costa, desafortunadamente a expensas de las mujeres pobres y los niños indefensos.

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