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Gregor Mendel, el padre de la genética

Escrito por Analisis Noticias

Johan Gregor Mendel, nacido el 20 de julio de 1822 en Heinzendorf, en el antiguo Imperio austríaco (actual República Checa), es a menudo conocido como el “padre de la genética”. Fue maestro, aprendiz, científico, matemático y un hombre de fe. Mendel perseveró ante circunstancias adversas y, gracias a las matemáticas, realizó, quizás, uno de los descubrimientos más importantes de la ciencia. Ssu trabajo, sin embargo, no fue valorado hasta treinta años más tarde de su publicación, cuando el término “gen” aún no era tan familiar como en la actualidad. Mendel usó un sistema simple para desarrollar un famoso experimento que explicaría cómo evolucionan los rasgos en todos lo seres vivos: el estudio de la planta del guisante.

LA PLANTA MÁGICA​

Aunque las primeras investigaciones de Mendel se encaminaron al estudio de ratones, más tarde utilizó abejas para decantarse finalmente por las plantas. Alrededor de 1854, Mendel comenzó sus investigaciones acerca de la transmisión de rasgos hereditarios en los híbridos de plantas. En aquellos tiempos era un hecho generalmente aceptado que los rasgos hereditarios de cualquier especie se obtenían simplemente de la mezcla diluida de los rasgos que estaban presentes en ambos progenitores y también era comúnmente aceptado que las generaciones futuras de un híbrido volverían a su forma original, lo que implicaba que un híbrido nunca podría crear formas nuevas. Para llevar a cabo este tipo de estudios, entre los años 1856 y 1863 se utilizaron alrededor de 30.000 plantas.

En aquellos tiempos, era un hecho generalmente aceptado que los rasgos hereditarios de cualquier especie se obtenían simplemente de la mezcla diluida de los rasgos presentes en los padres.

Debido a sus muchas variedades y a que su reproducción era fácil y rápida, Mendel decidió usar para sus experimentos la planta del guisante. Cruzó dos plantas de guisantes: una variedad que producía semillas amarillas con otra que las producía verdes; estas plantas forman la llamada “generación parental”. El resultado de este cruce fueron guisantes amarillos. Repitió entonces el experimento cruzando otras plantas de guisante distintas en otros caracteres y el resultado fue el mismo: se producía un carácter de los dos en la generación filial. Al carácter que aparecía lo llamo carácter dominante y al que no, carácter recesivo.

Mendel autofecundó las plantas de la “generación parental” y obtuvo la llamada “primera generación filial”, compuesta por plantas que producían semillas amarillas y por plantas que producían semillas verdes en una proporción 3:1 (3 amarillas por 1 verde). Repitió el experimento con otros caracteres diferenciados y obtuvo siempre la misma proporción. Después cruzó plantas con dos o más caracteres diferentes mezclando guisantes verdes y lisos con guisantes amarillos y rugosos. Tras cruzarlas observó que en la “primera generación filial” aparecían los caracteres dominantes (amarillos y lisos) y no los recesivos (verdes y rugosos).

Esquema de la herencia mendeliana según el cual se ilustra el cruce original, la primera generación filial y la segunda, donde aparecen los caracteres recesivos descubiertos en proporción 9:3:3:1.
Foto: Cordon Press

Mendel obtuvo la “segunda generación filial” autofecundando a la “primera generación filial” y logró semillas de todos los estilos, plantas que producían semillas amarillas y lisas, amarillas y rugosas, verdes y lisas y verdes y rugosas; y se obtenían en una proporción 9:3:3:1 (9 amarillos y lisos, 3 amarillos y rugosos, 3 verdes y lisos y uno verde y rugoso).

LAS LEYES DE MENDEL

Después de analizar los resultados obtenidos con sus experimentos, Mendel promulgó sus famosas leyes:

Primera ley: es el principio de uniformidad, por el que dice que si dos individuos de raza pura de cruzan, los híbridos resultantes serán todos iguales.

Segunda ley: es el principio de segregación. Aquí se explica que hay ciertos individuos que puede transmitir un carácter aunque en ellos no se manifieste.

Tercera ley: es el principio de la combinación independiente. En su estudio, Mendel, además del color, también tuvo en cuenta la rugosidad de las semillas. Pero se dio cuenta de que ambas características eran independientes en la transmisión de la herencia genética.

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UN GRAN DESCONOCIDO

En 1865, Gregor Mendel pronunció dos conferencias sobre sus estudios y hallazgos en la Sociedad de Ciencias Naturales de Brno, en la actual República Checa, que publicaría los resultados de sus estudios en su revista del año siguiente con el título: Experimentos sobre híbridos de plantas. Sin embargo, Mendel no hizo demasiado para dar a conocer sus hallazgos y las pocas referencias que se tienen de él en ese período dan a entender que gran parte de su trabajo no había sido bien entendido por sus contemporáneos. El pensamiento generalizado era que Mendel no había demostrado nada que no se supiera ya: los híbridos vuelven finalmente a su estado original. La importancia que tenía la variabilidad y sus implicaciones evolutivas se pasaron completamente por alto, además sus hallazgos no fueron vistos como algo que pudiera aplicarse en términos generales. Incluso el mismo Mendel estaba convencido de que sus descubrimientos sólo se podrían aplicar a ciertas especies o a ciertos tipos de rasgos. Por supuesto, al final su sistema demostró ser de aplicación general y se ha convertido en uno de los principios fundamentales de la biología.

El pensamiento generalizado era que Mendel no había demostrado nada que no se supiera: los híbridos vuelven finalmente a su estado original.

En 1868, Mendel fue elegido abad de la escuela donde había estado enseñando durante los 14 años anteriores, aunque su pérdida de visión le impidió seguir con sus investigaciones. Debido a su oposición a una ley por la cual se gravaba en exceso a los monasterios, viajó poco y se aisló aún más del resto de sus coetáneos. Mendel murió el 6 de enero de 1884, a los 61 años a causa de una nefritis crónica. Su trabajo era entonces prácticamente desconocido y no sería hasta décadas más tarde cuando los trabajos de Mendel contribuyeron a la labor de varios genetistas, botánicos y biólogos notables que llevaban a cabo investigaciones sobre la herencia genética. En 1900, el botánico Hugo de Vries, el botánico y genetista Carl Correns y el agrónomo Erich von Tschermak-Seysenegg duplicaron los experimentos y los resultados que había obtenido Mendel. Sin embargo, su trabajo fue a menudo marginado por los darwinistas, los cuales afirmaban que estos descubrimientos eran irrelevantes para la teoría de la evolución. El propio Mendel parecía estar de acuerdo con ello: “He visto todo el trabajo allí, y cuanto más lo veo, más estoy convencido de que el Mendelismo no tiene nada que ver con la evolución”.

Por: NatGeo

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