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La reorganización del árbol familiar humano

Escrito por Analisis Noticias

Aunque es primitivo en ciertos aspectos, la cara, el cráneo y los dientes (que vemos en esta reconstrucción) muestran rasgos modernos que justifican la colocación del H. Naledi en el género Homo. El artista John Gurche pasó casi 700 horas reconstruyendo la cabeza a partir de escáneres del hueso empleando pelaje de oso para el pelo.

Aunque es primitivo en ciertos aspectos, la cara, el cráneo y los dientes (que vemos en esta reconstrucción) muestran rasgos modernos que justifican la colocación del H. naledi en el género Homo. El artista John Gurche pasó casi 700 horas reconstruyendo la cabeza a partir de escáneres del hueso empleando pelaje de oso para el pelo.

FOTOGRAFÍA DE MARK THIESSEN, NATIONAL GEOGRAPHIC

En esta década hemos presenciado muchos avances en la comprensión de nuestros orígenes con nuevas dataciones de fósiles ya identificados, cráneos fosilizados completos y la incorporación de nuevas ramas al árbol familiar. En 2010, el explorador de National Geographic Lee Berger desveló un antepasado distante llamado Australopithecus sediba. Cinco años después, anunció que el conjunto de cuevas de la Cuna de la Humanidad, en Sudáfrica, contenía los fósiles de una nueva especie: el Homo naledi, un homínido cuya anatomía se parece a la de un humano moderno y a la de parientes mucho más antiguos. Un estudio posterior también reveló que el H. naledi es sorprendentemente reciente: habría vivido entre hace 236 000 y 335 000 años.

En Asia también se han producido descubrimientos importantes. En 2010, un equipo anunció que el ADN extraído de un hueso de meñique siberiano no se parecía al de ningún humano moderno. Se trataba de la primera prueba de un linaje misterioso: el de los denisovanos. En 2018, se hallaron herramientas de piedra de 2,1 millones de años en un yacimiento chino, lo que confirmó que los fabricantes de herramientas llegaron a Asia cientos de miles de años antes de lo pensado. En 2019, investigadores de Filipinas desvelaron los fósiles del Homo luzonensis, un nuevo tipo de homínido similar al Homo floresiensis, el «hobbit» de Flores. En Célebes, el descubrimiento de herramientas de piedra que son anteriores a la llegada de los humanos modernos sugiere la presencia de un tercer homínido isleño en el Sudeste Asiático.

La revolución del estudio del ADN prehistórico

Con la mejora exponencial de las tecnologías de secuenciación del ADN, en la última década se ha avanzado mucho hacia la comprensión de cómo nuestro pasado genético ha configurado a los humanos modernos. En 2010, un equipo de investigadores publicó el primer genoma casi completo de un Homo sapiens antiguo, lo que inició una década revolucionaria en el estudio del ADN de nuestros antepasados. Desde entonces, se han secuenciado más de 3000 genomas antiguos, como el ADN de Naia, una chica que falleció en el actual México hace 13 000 años. Sus restos figuran entre los esqueletos humanos intactos más antiguos descubiertos en las Américas. En 2010 también se anunció el primer borrador de un genoma neandertal, que proporcionó las primeras evidencias genéticas sólidas de que entre el uno y el cuatro por ciento del ADN de los no africanos modernos procede de estos parientes cercanos.

En 2018 se produjo otro descubrimiento asombroso: un grupo de científicos que estudiaba el ADN prehistórico reveló que un hueso de 90 000 años pertenecía a una adolescente cuya madre fue neandertal y cuyo padre fue denisovano, lo que la convierte en la primera humana híbrida prehistórica descubierta hasta la fecha. En otro hallazgo, se comparó el ADN denisovano con proteínas fósiles para confirmar que los denisovanos vivieron en el Tíbet, lo que expandió el área de distribución conocida de este grupo. Con el avance del campo del ADN prehistórico, también ha avanzado el tratamiento de las cuestiones éticas como la necesidad de participación comunitaria y la repatriación de los restos humanos indígenas.

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